Brian Eno – Ambient 1: Music For Airports (1978)

Music For Airports es un álbum atemporal que lleva la marca indeleble de la época en la que se escribió, nos traslada ligeramente a los 70s al mismo tiempo que nos da la sensación de que pudo haber sido lanzado hace una semana aunque realmente ya pasaron 40 años desde que salió al mercado. Continúa leyendo Brian Eno – Ambient 1: Music For Airports (1978)

Long Distance Calling – Boundless (2018)

English Version

LDC BoundlessCuando algo es bueno, funciona bien desde el principio. Long Distance Calling es una banda alemana que ha lanzado seis álbumes con la envidiable reputación de ser todos excelentes. Este año salió al mercado el más reciente, titulado Boundless, que en español significa “sin límites”. La razón es porque en esta ocasión no hay letras ni vocalistas, contrario a los anteriores, donde siempre había más de alguna cantada. El resultado es un álbum brillante. No sólo dentro de su discografía, también en todo el género post-rock. Nada menos que una maravilla. La música de LDC suele ser pesada dentro del espectro que maneja el post-rock, utilizando riffs dignos de heavy metal que constantemente incitan al headbanging o como mínimo, a seguir el ritmo con un pie. Ese es su estilo, una propuesta más fuerte y muy bien definida. Sus canciones tienen ritmos complejos pero accesibles y con una cantidad de cambios que nos recuerdan al metal progresivo, un género que también han asimilado en su música. En cada pieza exploran muchas ideas y a pesar de lo dispares que podrían ser unas de otras, siempre encuentran la manera de unirlas de una manera tan orgánica que engrandecen la canción. Todo el sonido es muy bien demarcado y los soundscapes que emplea el género son de gran claridad y definición. Boundless está cargado de una energía que consigue que todo nuestro cuerpo vibre al compás, es un deleite el escucharlo y gustará a quienes aprecian el post-rock más fuerte y también a los fieles seguidores tanto del heavy metal como del progresivo.

LDC band photo
Janosch Rathmer, Jan Hoffmann, David Jordan y Florian Füntmann

Dejé volar mi imaginación y di una interpretación muy personal a cada una de las 8 canciones que tiene el álbum. Fue una muy interesante experiencia el plasmar en palabras los sentimientos que fui teniendo con cada una. Espero que puedan sentir esas emociones también y disfrutar de esta mágica música de la mano del texto que la misma me inspiró a escribir.

Out there nos recibe con una batería cargada de energía que inmediatamente se hace acompañar del resto de los instrumentos. Es fuerte y desde ya nos deja entrever la línea que lleva el álbum. Pronto comienzan los cambios rítmicos y cada uno de ellos está tan bien realizado que no nos damos cuenta de que esta es una canción de más de nueve minutos. Las melodías son llevadas por las guitarras y un teclado que escuchamos con menos intensidad. El bajo también suena claramente con un sonido muy agradable. Cuando empieza el último tercio, retoma fuerza y podemos sentir cómo la música nos lleva a un viaje maravilloso con un riff que se repite para conseguir ponernos en un glorioso trance.

Ascending también comienza con fuerza y las guitarras entran desde el inicio dispuestas a dejar una fuerte impresión. Sentimos como hace honor al título, nos toma de la mano y ascendemos paulatinamente al ritmo que nos marca. Cada cambio nos impulsa, como una corriente térmica debajo de nuestras musicales alas. Cada vez nos elevamos más y sentimos la frescura del frío viento de las alturas. Allí nos quedamos por unos minutos que se nos vuelven demasiado cortos hasta que termina la canción, abrimos los ojos y seguimos flotando, para continuar la experiencia en las nubes.

In the clouds nos sujeta desde el punto en el que Ascending nos dejó. A pesar de que no están conectadas las dos canciones, ahora sentimos cómo nos encontramos entre las nubes en un delicado vuelo. Luego de una extendida introducción, nuevamente nos ponemos en movimiento siguiendo la dirección marcada por las guitarras. El bajo toca notas que nos dan impulsos y la batería nos acelera con su ritmo. Cada cambio es una nueva vista, no nos detenemos en ningún momento. A medida que se pone más fuerte la melodía nos acercamos a unas grises nubes y quedamos suspendidos allí hasta que se acaba el viaje. Abrimos nuevamente los ojos y estamos de pie frente a un río.

Like a river se presenta con el ruido de agua corriendo, viento, electricidad y unas delicadas guitarras que suenan con una temática del viejo oeste. El ritmo es más suave pero incesante, estamos siendo llevados al ritmo de la batería y el bajo mientras las guitarras nos pintan el paisaje. Una sección de viento marca el primer cambio y seguimos avanzando con la corriente. Más adelante nos recibe una sección de cuerdas que se escuchan con melancolía, pero el ritmo que llevamos no varía, sólo se hace más suave hasta que cesa y nuevamente quedamos inmóviles.

The far side nos recibe con sonidos que nos hacen sentir en un paisaje de ciencia ficción hasta que la batería entra tocando y nos impulsa a avanzar. Hay luces por todos lados. Nos encontramos en el balcón de un altísimo edificio y vemos la vasta ciudad debajo de nosotros mientras nos maravillamos de todo lo que esa metrópolis alberga. Vemos diversidad de vehículos volando ordenadamente. Todo brilla, está limpio y reluciente. Estamos presentes en un futuro que de momento no existe más que dentro de nuestra imaginación. Nos despedimos con unos fuertes riffs en las guitarras pero sin olvidar dónde hemos estado.

On the verge comienza suavemente, es un respiro temporal en lo que arriba la siguiente marea musical. Estamos dentro de una cueva casi a oscuras. Luego de un minuto, comienzan a encenderse las primeras luces, brillan en forma de esferas. Comenzamos a ver que está cubierta de vegetación. El aire es fresco y cerca tenemos una laguna poco profunda y cristalina. Sube más la fuerza de la música y se encienden ya todas las luces que hay. Pero todavía no se mueven, esperan a la música que está a punto de dar un enérgico giro, se preparan y comienza el espectáculo. Todas las fuentes de luz flotan al unísono, formando figuras e imágenes maravillosas cada vez más complejas al compás del ritmo de la música hasta que la misma concluye y logramos empezar a comprender la belleza de la que acabamos de ser testigos.

Weightless es etérea y difusa y nos infunde una sensación de fresca y relajante liviandad. Flotamos y descansamos al ritmo de la música. Todo lo que nos rodea comienza a opacarse y nos abstraemos hasta que disfrutamos del viaje. Hay colores que van cambiando como en oleadas impulsadas por las notas que escuchamos. Todo lo observamos desde dentro de una esfera en la que estamos suspendidos. La guitarra al final nos marca que hemos llegado a nuestro destino. Abrimos los ojos, hemos llegado a la última estación.

Skydivers nos lleva nuevamente a las alturas. Estamos en un pequeño avión, de pie al lado de la puerta abierta. Saltamos. El viento aumenta conforme ganamos velocidad. El suelo está lejos y tenemos suficiente tiempo para maravillarnos de esa intensa sensación que estamos viviendo. Aunque nos encontramos en ese lugar, la música nos incita a un headbanging en medio del aire. El suelo está cerca, queda poco tiempo antes de abrir el paracaídas. La guitarra nos acaricia con un solo que se traduce en esa tela que frena nuestro frenético descenso para lentamente llegar a poner los pies de nuevo en tierra. El viaje fue fantástico. Regresamos llenos de energía y dispuestos a enfrentar lo que venga.

Y así concluye este espectacular álbum, que es digno de ser escuchado muchas veces.

Antonio Chico 2018

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White Lies – To lose my life… (2008)

English version

White Lies TlmlEstaba en Nara, Japón en abril del 2009. Buscando novedades en una discoteca, una HMV seguramente, vi esta portada y un nombre que me llamó la atención. En una historia muy similar a lo que me ocurrió con God is an Astronaut un mes antes, por un capricho de la vida me pongo los audífonos y empiezo a escuchar To lose my life… de los ingleses White Lies. Luego se un sintetizador que dura unos segundos, empieza una línea de bajo, clara y muy definida, casi galopante mientras las teclas llevan la melodía. En menos de diez segundos supe que había encontrado algo excepcional, e igual que el mes anterior, era un género hasta ese momento desconocido para mí. Más adelante aprendí que se llama post-punk.

White Lies band photo
Cave, Lawrence-Brown y McVeigh.

White Lies es un trío, integrado por Harry McVeigh (guitarra y voz), Charles Cave (bajo y coros) y Jack Lawrence-Brown (batería). Tienen una habilidad envidiable para componer e interpretar canciones con letras tristes o deprimentes acompañadas de una música  que nos levanta el ánimo. Es una mezcla muy peculiar que funciona maravillosamente bien. Además tiene gran influencia de la música de inicio de los 80’s y no sonaría fuera de lugar en un listado de esa música. Sus integrantes no llegaban a los 20 años de edad cuando lanzaron este disco, lo cual explica la energía que contiene a lo largo de los 45 minutos que dura.

Las canciones pudieran parecer simples musicalmente hablando, hasta que uno realmente presta atención y se da cuenta que con sólo los instrumentos mencionados y algunos teclados han creado algo muy apetecible al oído. Y no son simples, para nada, pero están tan bien hechas que uno equivocadamente podría pensar lo contrario.

La voz de McVeigh nos recuerda mucho a la de Ian Curtis, el fallecido vocalista de Joy Division. Es más, ambos pertenecen al mismo género musical. Del cual otros exponentes son Editors, Interpol, Franz Ferdinand, Siouxsie and The Banshees y The Cure.

Ahora prestemos atención a las canciones indivudualmente.

Death habla de una persona que vive su vida con ilusiones, experiencias que disfruta y hasta el amor de alguien más, pero está paralizado por un permanente miedo a la muerte y el sentimiento de que su tiempo se agota. A pesar de lo sombría de la letra, el ritmo es alentador y agarra una fuerza trepidante a partir de la mitad y un estribillo pegajoso que nos invita a cantarlo a coro.

To lose my life es acerca del pavor que tiene una persona a morir antes que su pareja, o que su pareja muera primero. Vive su permanente pesadilla. Anhela que ambos envejezcan unidos y mueran juntos. La segunda estrofa pone en duda si eso fue posible y deja entrever que él muere primero y quedan los demás llorando su partida. Otra letra triste acompañada de una música que le hace total contraste. Suena incluso dulce y podría ser hasta algo bello cuando canta let’s grow old together and die at the same time.

A place to hide cuenta la historia de alguien que sabe un secreto y que va a empezar una guerra. Habla con quienes están al poder y les dice “puedo contarles todo”, pero necesita que le garanticen su seguridad antes de que comience la tormenta. La canción suena a una mezcla entre súplica y lamento. Es melancólica pero lleva un ritmo más acorde con un tema menos lúgubre.

Fifty on our foreheads explican los integrantes, es una extraña historia sobre la muerte del sol y el envío de una docena de niños en una nave hacia el mismo, sabiendo que era una misión sin retorno. Es narrada desde el punto de vista de uno de esos niños y claramente expone el miedo y la tristeza que sienten, pero no tienen opción, deben obedecer. La música es triste y casi parece un tributo.

Unfinished business es de un joven que fue asesinado por su pareja. Él vuelve como un fantasma a verla y la encuentra arrepentida de lo que había hecho. Cree que lo ve y le habla, pero en realidad ella le está hablando a Dios y le pregunta dónde está. El joven le dice que la ama y que la estará esperando, pero hay una luz blanca que lo llama. Fue la primera canción compuesta por White Lies y marca el estilo de la banda, con letras tristes y su música alentadora.

E.S.T. siginifica “Electric Shock Therapy” por sus siglas en inglés y de eso trata la canción. Una joven es sometida a terapia de choques eléctricos para someterla, pero ella misma narra que pueden amarrar sus manos a la pared pero jamás lograrán atar sus sueños. Deja sus recuerdos escritos en sangre en el suelo y sus temores con la enfermera. Sabe que morirá allí pero recuerda al terapista que también él terminará en el mismo lugar que ella.

From the stars habla de alguien que era una estrella famosa pero fue ya olvidado. Asiste al funeral de un amigo sin mostrar emoción y se mantiene pendiente de la hora. Al salir, las gotas de lluvia se acumulan en sus manos mientras comprende la fragilidad de la vida y eso hace que se derrumbe en el penthouse de su hotel. En contraste con la letra, la música se escucha con un aire de positivismo que nos hace ver hacia adelante a sabiendas que todo puede mejorar si nos lo proponemos.

Farewell to the fairground trata de ese sentimiento de querer escapar de nuestro entorno y todos sus problemas para irnos a otro lugar donde todo nos resulta nuevo. Esta canción existe desde antes de que White Lies se llamara así, primero fueron Fear of Flying y con Farewell dieron el salto para convertirse en la banda que ahora conocemos. Tiene un ritmo enérgico y un estribillo que nos entra en la mente y hace que lo sigamos cantando. Nunca falta en las presentaciones en vivo del grupo y es posiblemente la mejor canción del álbum y la más icónica del repertorio que White Lies ha compuesto.

Nothing to give es de un hombre narrando el acumulado de excusas y remordimientos que ha juntado a lo largo de su vida. Por más que ha hecho, nunca pudo salir adelante y ahora vemos como hasta su pareja lo abandona porque él ya no tiene más que dar. Cuando ella se despide, él casi siente la muerte. Esta sí es una canción que suena tan triste como la letra. No le faltaría mucho para ser una marcha fúnebre, pues casi es el entierro en vida de una persona.

The price of love nos cuenta la historia de un falso secuestro. La esposa huye con el amante y hacen creer al esposo que fue secuestrada. Le exigen un millón para liberarla, no junta lo suficiente y le hacen creer que la matan. El amante, al no recibir lo pactado, la abandona y ella queda sola, pues ya no puede regresar con su esposo, que realmente la amaba. Esta es la última canción de To lose my life…, que termina con la misma energía que comenzó.

White Lies creó un álbum fantástico, algo que es inusual encontrar, con letras poéticas y una música que lleva un tempo animado. Una mezcla que logra convertir a To lose my life… en algo inolvidable y digno de escuchar muchas veces. Altamente recomendado.

Antonio Chico 2018

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