White Lies – To lose my life… (2008)

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White Lies TlmlEstaba en Nara, Japón en abril del 2009. Buscando novedades en una discoteca, una HMV seguramente, vi esta portada y un nombre que me llamó la atención. En una historia muy similar a lo que me ocurrió con God is an Astronaut un mes antes, por un capricho de la vida me pongo los audífonos y empiezo a escuchar To lose my life… de los ingleses White Lies. Luego se un sintetizador que dura unos segundos, empieza una línea de bajo, clara y muy definida, casi galopante mientras las teclas llevan la melodía. En menos de diez segundos supe que había encontrado algo excepcional, e igual que el mes anterior, era un género hasta ese momento desconocido para mí. Más adelante aprendí que se llama post-punk.

White Lies band photo
Cave, Lawrence-Brown y McVeigh.

White Lies es un trío, integrado por Harry McVeigh (guitarra y voz), Charles Cave (bajo y coros) y Jack Lawrence-Brown (batería). Tienen una habilidad envidiable para componer e interpretar canciones con letras tristes o deprimentes acompañadas de una música  que nos levanta el ánimo. Es una mezcla muy peculiar que funciona maravillosamente bien. Además tiene gran influencia de la música de inicio de los 80’s y no sonaría fuera de lugar en un listado de esa música. Sus integrantes no llegaban a los 20 años de edad cuando lanzaron este disco, lo cual explica la energía que contiene a lo largo de los 45 minutos que dura.

Las canciones pudieran parecer simples musicalmente hablando, hasta que uno realmente presta atención y se da cuenta que con sólo los instrumentos mencionados y algunos teclados han creado algo muy apetecible al oído. Y no son simples, para nada, pero están tan bien hechas que uno equivocadamente podría pensar lo contrario.

La voz de McVeigh nos recuerda mucho a la de Ian Curtis, el fallecido vocalista de Joy Division. Es más, ambos pertenecen al mismo género musical. Del cual otros exponentes son Editors, Interpol, Franz Ferdinand, Siouxsie and The Banshees y The Cure.

Ahora prestemos atención a las canciones indivudualmente.

Death habla de una persona que vive su vida con ilusiones, experiencias que disfruta y hasta el amor de alguien más, pero está paralizado por un permanente miedo a la muerte y el sentimiento de que su tiempo se agota. A pesar de lo sombría de la letra, el ritmo es alentador y agarra una fuerza trepidante a partir de la mitad y un estribillo pegajoso que nos invita a cantarlo a coro.

To lose my life es acerca del pavor que tiene una persona a morir antes que su pareja, o que su pareja muera primero. Vive su permanente pesadilla. Anhela que ambos envejezcan unidos y mueran juntos. La segunda estrofa pone en duda si eso fue posible y deja entrever que él muere primero y quedan los demás llorando su partida. Otra letra triste acompañada de una música que le hace total contraste. Suena incluso dulce y podría ser hasta algo bello cuando canta let’s grow old together and die at the same time.

A place to hide cuenta la historia de alguien que sabe un secreto y que va a empezar una guerra. Habla con quienes están al poder y les dice “puedo contarles todo”, pero necesita que le garanticen su seguridad antes de que comience la tormenta. La canción suena a una mezcla entre súplica y lamento. Es melancólica pero lleva un ritmo más acorde con un tema menos lúgubre.

Fifty on our foreheads explican los integrantes, es una extraña historia sobre la muerte del sol y el envío de una docena de niños en una nave hacia el mismo, sabiendo que era una misión sin retorno. Es narrada desde el punto de vista de uno de esos niños y claramente expone el miedo y la tristeza que sienten, pero no tienen opción, deben obedecer. La música es triste y casi parece un tributo.

Unfinished business es de un joven que fue asesinado por su pareja. Él vuelve como un fantasma a verla y la encuentra arrepentida de lo que había hecho. Cree que lo ve y le habla, pero en realidad ella le está hablando a Dios y le pregunta dónde está. El joven le dice que la ama y que la estará esperando, pero hay una luz blanca que lo llama. Fue la primera canción compuesta por White Lies y marca el estilo de la banda, con letras tristes y su música alentadora.

E.S.T. siginifica “Electric Shock Therapy” por sus siglas en inglés y de eso trata la canción. Una joven es sometida a terapia de choques eléctricos para someterla, pero ella misma narra que pueden amarrar sus manos a la pared pero jamás lograrán atar sus sueños. Deja sus recuerdos escritos en sangre en el suelo y sus temores con la enfermera. Sabe que morirá allí pero recuerda al terapista que también él terminará en el mismo lugar que ella.

From the stars habla de alguien que era una estrella famosa pero fue ya olvidado. Asiste al funeral de un amigo sin mostrar emoción y se mantiene pendiente de la hora. Al salir, las gotas de lluvia se acumulan en sus manos mientras comprende la fragilidad de la vida y eso hace que se derrumbe en el penthouse de su hotel. En contraste con la letra, la música se escucha con un aire de positivismo que nos hace ver hacia adelante a sabiendas que todo puede mejorar si nos lo proponemos.

Farewell to the fairground trata de ese sentimiento de querer escapar de nuestro entorno y todos sus problemas para irnos a otro lugar donde todo nos resulta nuevo. Esta canción existe desde antes de que White Lies se llamara así, primero fueron Fear of Flying y con Farewell dieron el salto para convertirse en la banda que ahora conocemos. Tiene un ritmo enérgico y un estribillo que nos entra en la mente y hace que lo sigamos cantando. Nunca falta en las presentaciones en vivo del grupo y es posiblemente la mejor canción del álbum y la más icónica del repertorio que White Lies ha compuesto.

Nothing to give es de un hombre narrando el acumulado de excusas y remordimientos que ha juntado a lo largo de su vida. Por más que ha hecho, nunca pudo salir adelante y ahora vemos como hasta su pareja lo abandona porque él ya no tiene más que dar. Cuando ella se despide, él casi siente la muerte. Esta sí es una canción que suena tan triste como la letra. No le faltaría mucho para ser una marcha fúnebre, pues casi es el entierro en vida de una persona.

The price of love nos cuenta la historia de un falso secuestro. La esposa huye con el amante y hacen creer al esposo que fue secuestrada. Le exigen un millón para liberarla, no junta lo suficiente y le hacen creer que la matan. El amante, al no recibir lo pactado, la abandona y ella queda sola, pues ya no puede regresar con su esposo, que realmente la amaba. Esta es la última canción de To lose my life…, que termina con la misma energía que comenzó.

White Lies creó un álbum fantástico, algo que es inusual encontrar, con letras poéticas y una música que lleva un tempo animado. Una mezcla que logra convertir a To lose my life… en algo inolvidable y digno de escuchar muchas veces. Altamente recomendado.

Antonio Chico 2018

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